miércoles, 9 de diciembre de 2009

De cuanto un corazón se rompe

Un buen día la verdad salió a la luz. Le dolió un poco el centelleante toque. Soltó una lágrima y luego otra y luego mil. No bastó la manga para arropar su gélido murmullo. La niña con temor al azul cobalto saltó de su cama y cantó entre las muelas una rima angelical.
El teléfono dejó de tronar. La noche asomó la cara y ya nada más fingió.

Palabras van y vienen, y bien sé que las borraste. Tranquilo ya entendí el mensaje. Saldré de tu mundo. Habitaré mi realidad con la franqueza que mantiene en pie mis sueños y seguiré adelante.

1 comentario:

  1. Wow, que don para escribir.
    Algo tan simple lo vuelves muy hermoso.
    Felicitaciones!!!! que admiración que siento!

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