lunes, 8 de febrero de 2010

Una sonrisa, una sonrisa menos

Ya no es patético estar debajo de las mantas y sonreir pensando en lo que podría ser, en lo que no será y en lo insensato de olvidar apagar la luz. Un buen café brasilero acompañara mis desayunos solitarios al son del que no sabe preguntar la hora.
La agonía sostiene que no hay que apurar las sensaciones, y que entre más palomitas tenga entre manos es mejor.
Y así se van los hilos que rodean esta loca gatita que flota entre escalofríos violeta y rasguños sobre la maquina de escribir que poco de eso hace y cada vez más acumula susurros ahogados.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¿Por qué no dejo de pensar en vos?

En medio de la playa, sometida a la nostalgia de un menino que viene cargado de buenos deseos mis ojos se llenan de recuerdos. Parece que nada te hará cambiar de opinión mi querida, y creo que a ti tampoco te interesa enmendar los errores y decisiones que culminaron este sueño de verano.
Te veo en lo virtual disfrutando de la soledad, del regreso a lo banal y reencuentro con el ser perdido entre el engaño y el fraude.
¿Cuánto es verdadero cuando ni tu sonrisa se asoma a mi ventana?¿Cuánto era sincero si ni una lágrima derramaste con mi partida? ¿Será que mi corazón se recuperará y de nuevo se entregará?
Son sólo palabras que nunca llegarán a los ojos del que se desvaneció y que a la mortalidad me dejó.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Palabras borradas

24 horas de nostalgia. Te haz marchado. El gatito se esfumo y ni un arañazo me dejo. ¿Es un error esto que estoy haciendo? Dime por favor. Siento que dejo mucho atrás pero no te siento cerca. Se desgarra mi alma pensando en ti. ¿Acaso todavia sueñas conmigo? ¿Solo basta un recuerdo para que tu sangre siga circulando?
El silencio me acoge, y mi dolor se asienta en la penumbra de tu negación. ¿Los dioses perdonan?
Sigue titilando la madrugada y persiste el aroma en mi piel. ¿Acaso es otra negación que aceptar?
Estoy al borde de un abismo y ya no veo tu mano.
Perdona que exista todas estas palabras pero no es fácil decir adios.

De cuanto un corazón se rompe

Un buen día la verdad salió a la luz. Le dolió un poco el centelleante toque. Soltó una lágrima y luego otra y luego mil. No bastó la manga para arropar su gélido murmullo. La niña con temor al azul cobalto saltó de su cama y cantó entre las muelas una rima angelical.
El teléfono dejó de tronar. La noche asomó la cara y ya nada más fingió.

Palabras van y vienen, y bien sé que las borraste. Tranquilo ya entendí el mensaje. Saldré de tu mundo. Habitaré mi realidad con la franqueza que mantiene en pie mis sueños y seguiré adelante.